martes, 16 de febrero de 2010

Merecidísimos premios




Es indiscutible que en los periodos de crisis se gestan grandes ideas, puede que esa sea la razón por la que este año pasado ha sido tan prolífico para nuestro cine. No he tenido la oportunidad de verlas todas, pero las que elegí no me decepcionaron, muy al contrario, me sorprendieron. Por eso, este año he enfrentado la gala de los Goya de otra manera. Mis apuestas no estaban claras, primero por no haber visto todo lo que requería la ocasión, y segundo porque dudaba en algunas categorías por la calidad tan alta de los trabajos. No pude estar más de acuerdo con el Goya de actor revelación para Alberto Amman. Ántes de ver Celda 211 había escuchado que todos hablaban de la interpretación de Luis Tosar encarnando a Malamadre. Pero para mí la sorpresa de la película fue la increíble puesta en pie del personaje de Juan Oliver, por un actor desconocido y brillante. Me pasé la película preguntándome dónde había estado escondido este chico. Celda 211 es una gran película y a tenor de lo que pude observar en la entrega de premios, una película hecha con mucho amor y con una dirección de actores impecable, a cargo de Daniel Monzón. No entendí, sin embargo, el premio que se le otorgó a Marta Etura, el de mejor actriz de reparto. No es ni de lejos su mejor papel y sus competidoras Verónica Sánchez y Pilar Castro, por Gordos (de Daniel Sánchez Arévalo), hubieran merecido llevárselo, cualquiera de las dos, aunque a mí me entusiasmó el personaje que hacía Pilar Castro, divertidísimo. A Vicky Peña en El cónsul de Sodoma no tuve oportunidad de verla, pero tratándose de ella supongo que estaría, como siempre, magnífica.

Raúl Arévalo ganó el premio a mejor actor de reparto por la interpretación de un delirante presonaje en Gordos. Demuestra, de nuevo, su gran versatilidad y su precisión a la hora de transmutarse en otros personajes. Está fantástico y he de suponer que se trató de una difícil decisión, porque Carlos Bardem clavó a un preso de origen sudamericano, chulo, chivato y sin escrúpulos en sus intervenciones en Celda 211. Resines está correcto. Y Darín (El baile de la Victoria no la he visto) me tiene entre sus más devotas seguidoras y creo que no me equivoco si digo que seguro está maravilloso en la gran damnificada de la noche, la película de Trueba.

Otra de las alegrías que me dio la noche fue el premio a mejor actriz revelación que fue a parar a manos de Soledad Villamil, una actriz completa, que llena la pantalla con una presencia y una fuerza envidiables, por El secreto de sus ojos (una gran cinta refrendada justamente con el premio a mejor película hispanoamericana, ). En el tandem con Ricardo Darín está sobrecogedora. Una pareja de cine que ya nos encandiló en El mismo amor, la misma lluvia (1999). Juan José Campanella hizo una apuesta segura al volver a reunirlos diez años después.

Me apena que La vergüenza, que ganó el Festival de Málaga y el Festival de Cine de Lorca, obtuviera tan sólo la nominación a dirección novel. La película de David Planell aborda el tema de la adopción desde un punto de vista nunca antes tratado, de una forma inteligente y con un ajustadísimo presupuesto.

jueves, 21 de enero de 2010

Fedra o la desilusión


Cuando uno se dispone a presenciar una Fedra encarnada por Ana Belén y dirigida por José Carlos Plaza lo hace, puede que erráticamente, frotándose las manitas. Eso fue lo que me ocurrió el viernes pasado. Lo más interesante fue la deslumbrante escenografía, que era una llamada al derramamiento de sangre, un acertado suelo plastificado, que reflejaba los púrpuras y rojos del gigantesco panel de fondo y la iluminación precisa y virtuosa. El panel, a su vez, servía de pantalla para ilustrar con proyecciones sutiles los cambios en las escenas. El resto de elementos, salvo la cama de Fedra (que aparecía y desaparecía según estuvieran o no en la habitación de Fedra), eran de atrezzo. El vestuario de la diva era perfecto, así como el del ama Enone (Alicia Hermida). El texto, versión de Juan Mayorga, era acertado, justo y evocador, pero tampoco esto sirvió para darle al espectáculo el empaque de obra total que yo, ineptamente, esperaba de él. Ana Belén mantuvo a su Fedra en picos de histerismo extremos durante toda la representación, lo que hacía tomar distancia de su dolor, por cansino y repetitivo. En cuanto a presencia escénica y expresión corporal estaba fantástica, pero esto se le presupone. Se deduce un error de dirección, Fedra no tiene altibajos, es una sucesión de agonías y aunque en algunos momentos hay destellos de verdad, el monotono los engulle. Alicia Hermida se destaca en muchas ocasiones, pero en otras, no sabría decir el porqué, se acelera y pierde pie, como si tuviera prisa. Del trío juvenil, encabezado por Fran Perea (¡Hipólito!), cabe decir que el texto les viene grande, que aprendieron sus papeles y los recitan. En el caso de los amigos, unas estéticas y equívocas (por la tensión sexual) luchas escénicas, con lanza incluida, rompieron el ritmo y embellecieron el conjunto. Mención especial me merece Víctor Elías, el pequeño de Fedra, que aún no habiendo bordado el papel, tuvo momentos de gran verdad escénica. De Teseo (Chema Muñoz) mejor ni hablamos, porque el poder casi telúrico que representa este personaje se desmadeja en una ejecución forzada y poco justificada.

Casi me olvido, cuando entra Hipócito, herido de muerte en brazos de su amigo, lo hace con una tela roja que se arrastra por todo el escenario... En fin, sobre este punto no añadiré nada más.

Lo que terminó de desquiciarme, fue la agonía del pobre Hipólito, en primer término, mientras el resto de personajes soltaban sus parrafadas unos tras otro. Nadie se acercaba a él, era desesperante, me daban ganas de levantarme de la butaca y abrazar a Fran Perea (fijaos lo que me hacen decir).

En mi descargo diré, que no creo que los actores (en general) estuvieran mal, si no que la dirección no se ocupó demasiado en cada uno de ellos, no se vislumbra un trabajo de grupo, no se siente la unidad del conjunto. La distancia entre el texto y los actores era palpable, demasiada reverencia a la palabra, poca interiorización de la tragedia.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Adiós a Brittany Muphy


El mundo del cine ha perdido a una actriz a la que le quedaba, en mi humilde opinión, una larga carrera por delante. Una actriz desaprovechada, en muchas ocasiones, en producciones dulzonas, pero en las que ella siempre les daba una vuelta de tuerca a sus personajes. Fantástica en la comedia británica "Amor y otros desastres" y en el inquietante papel de "Inocencia interrumpida". Una lástima y una muy mala noticia, tan sólo tenía 32 años.

sábado, 7 de noviembre de 2009

La ilusión en el punto de mira

Hay pocas cosas tan hermosas como la emoción que se siente al comienzo de un proyecto o un trabajo que nos resulta grato. La ilusión se desborda, nos sale por los poros y las decepciones y contratiempos, antes que mustiarnos, nos empujan a seguir adelante. La duda y el miedo se encuentran ahí, al acecho, pero los espantamos de un manotazo a la primera ocasión.
Quiero guardarme un poco de esta sensación de vida nueva, de impulso, de latido, de
pulsión acertada... para cuando decaigan los ánimos y no tenga las mismas ganas de luchar. Para cuando la inconstancia haga su nido y me deje desmadejada, para cuando la decepción asome las orejas y me describa un paisaje inverso al que ahora veo. Asir con ambas manos la ILUSIÓN y pegármela al pecho para que se quede conmigo y no me vuelva a dejar.

martes, 29 de septiembre de 2009

¿Aeh?



Caminaba yo por las calles bombardeadas de Graná, con sendos cráteres en los talones y andar triste y lisiado.Pensaba si coger un taxi, arriesgándome a no llegar a casa por culpa de las hordas de infantes hambrientos, o si subir andando la cuesta del pescao y ofrecer mi sacrificio a la Virgen de las Angustias por la salvación del mundo. Pero justo cuando estaba a punto de poner a Dios por testigo, noté un aliento húmedo en el mismísimo cogote:

Señor anciano con perro: ¿Qué hora es?
Una servidora: ¿Disculpe?
Señor anciano con perro: Que qué hora es, aeh.
Una servidora: Las siete y cinco.
Señor anciano con perro: Las siete y cinco, aeh.
Mirome, fuese, y no hubo más
En este trance al perro con señor anciano le dio tiempo de orinar a escasos diez centimetros de mi pie doloroso.

Mira que llevo años en Graná, pero aún no se diferenciar bien la mala follá granaína de la mala educación universal.

Paso a mostrar en una breve lección cómo se pregunta la hora en galaxias alejadas del efecto Costales.

1º. Se acerca uno a la persona de la cual se requiere la información horaria y, cortesmente, se llama su atención:
- "Disculpe, señorita".

2º. Como somos personas educadas, saludamos de forma correcta:
-"Buenas tardes".

3º. Ahora es el momento de formular nuestra pregunta, de forma clara, sin onomatopeyas ni adornos:
-"¿Podría decirme la hora, por favor?".

4º. Tras recibir la respuesta, como seguimos siendo personas educadas, mostramos agradecimiento:
-"Gracias"

Es recomendable no permitir a nuestras mascotas acercarse demasiado a la persona informante cuando padezcan dolencias prostáticas, intestinales o nerviosas.

Fácil.

lunes, 14 de septiembre de 2009

TOKIO BAJO LA ATENTA MIRADA DE UNA "GAFAPASTA"




Vuelvo, más mala que nunca...

La ocasión lo merece.

La mediocridad cultural es una viscosa melaza que lo impregna todo. El mundo esta lleno de seres que se creen especiales, seres que por que un día, con el síndrome premenstrual o la resaca dominical han dejado escapar una lagrimita ante un Haiku extraido de una cutre edición para occidentales, creen sintonizar con la eternidad. Personas que no detectan las interferencias de lo inane en sus postizos cerebros bienpensantes.

Me temo, sintiéndolo mucho, que una de estas personas es Isabel Coixet, lo lamento profundamente. Durante un tiempo pensé que era capaz de ir mas allá del olor de las nubes, pero creo que no hay redención para una directora que es capaz de presentarnos una película tan mala como “Mapa de los sonidos de Tokio”.

Jugando a las cuatro esquinas con “Deseando amar”, “Lost in Traslation”, “Hiroshima mon amour” y el “Ultimo tango en Paris” es la directora la que ciertamente necesita un mapa.

¿Dónde esta Tokio en medio de esos melancólicos polvos que echan la bellísima señorita oriental, asesina a sueldo de profesión, y el grasiento sumiller español? Tokio, para nuestra querida gafapasta, no es mas una sucesión de hermosas imágenes que ni siquiera se ha molestado en sintonizar ni con la trama ni con las emociones o sentimientos de los personajes. La película viene a ser como una tarde con una amiga que nos enseña sus instantáneas de Japón mientras distraídamente miramos una versión occidental y descafeinada de “El imperio de los sentidos”.

Superficial, una mirada de turista que se centra una y otra vez en estereotipos, en lugares comunes. Una manida voz en off superflua e innecesaria, personajes incoherentes, vacuos, diálogos cargados de pesados y huecos silencios un excesivo uso de eslóganes y frases lapidarias.

Cuando no tienes nada que contar, o lo que tienes que contar es tan malo, mejor es quedarse en casa leyendo Mafalda o masturbándose mirando a Marlon Brando untando mantequilla, es mas divertido, mas barato y te deja menos en evidencia.

Por que lo que esta película pone en evidencia es que esta Señora solo es capaz de dar un paseo por la superficie de las maravillosas películas que pretende emular. Un solo fotograma de "Lost in Traslation" desarma cualquiera de los vanos intentos de aproximación de esta vendedora de compresas con alas.

Y aparte de lo insoportable de la película, no se puede llamar directora de cine a una persona que da un papel protagonista a ese engendro de la interpretación que se llama Sergi Lopez. Como dice un chino que conozco, sencillamente intolerable.

miércoles, 15 de julio de 2009

El muerto al hoyo


Infanzón customizando con sangre caliente y electricidad una canción de Quique González. Monaca ya había terminado su parte.
Chilambalam al bajo y Lavín que follaero a la batería.
Barba sonriente: Fargo
Esto es Salvajemente Amateur 2009