martes, 14 de octubre de 2014

Filosofia al calor del hogar




Reflexionando sobre cómo poner a salvo el discurso intelectual de la emoción irracional o del prejuicio.

Y eso que todavía me queda otra canasta.

 https://www.youtube.com/watch?v=KDO5u2YSbm0

viernes, 28 de marzo de 2014

Pequeña reflexión


He empezado a cantar por mi cuenta con una profesora particular. Una hora y media a la semana de emitir ruidos extraños (que no sabía ni que podía hacer) y de preparar arias clásicas que probablemente nunca cantaré ante nadie. Esta que he compartido es la que estoy preparando ahora... Podría cantarla cientos de veces y cada vez las disfrutaría igual. Ese momento me hace feliz. Y ahora pienso que me da igual que nadie me escuche nunca cantarlas.
La desaparición de alguien evidencia de sopetón que querías a esa persona, que la quieres... que la admiras. Y pone sobre la mesa la melancolía de no haber pasado con ella más tiempo y de haber disfrutado de una forma más completa de sus virtudes. Aunque no coincidíamos mucho en nuestras ideologías y en nuestras posturas, era una mujer auténtica y valiente (como bien me decía hoy Penelope).
Desde el primer día envidié (sanamente) la libertad de Concha, su capacidad para ser feliz y hacer lo que realmente era importante para ella. Creo que ha sido una mujer que ha disfrutado de si misma, y de lo que la vida le ha dado (siempre corta como decía Beardsley).
Al final es cierto que lo importante es el camino y ser lo más feliz posible en cada momento. No tienen sentido el sacrificio y la entrega a los deberes si no implican bien estar y paz...
Y en todo esto aprender hasta de la muerte. Ayer cuando Mónica me llamó para contármelo, me alegré de que fuera ella quien me daba la noticia, y le dije que la quería por que es cierto... Y de pronto olvidé por que en algún momento habíamos cortado nuestra relación (Mónica y yo) y recordé que Concha intentó que nos reconciliáramos...
Que caprichosa es la vida... y que injusta a veces...
Os quiero... pienso recordaroslo muy a menudo.

viernes, 28 de febrero de 2014

Clases de baile

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El otro día me comentó un amigo que él y su novia habían empezado a ir juntos a clases de tango.  Al principio me pareció una idea un tanto extraña, sobre todo por que mi amigo siempre ha sido un poco cortado, pero a medida que me contaba la ilusión que les hacía que llegara el día de la clase y lo que se reían en casa ensayando los pasos en el salón en medio de los muebles, empecé a pensar…

Las parejas debían ser capaces de bailar juntas.

Acompasar los pasos, medir las distancias, dejarse se llevar y saber llevar. El baile enseña mucho de eso, a estar juntos, a seguir el ritmo, a mirarse a los ojos.

Bailando hay que perdonar los pisotones, y a veces hay modificar el rumbo, hay que saber esperar.

Se puede susurrar al oído, sentir cerca los latidos del corazón del otro, acariciar, medir el espacio, mirar a los otros, pero también aislarse del mundo, compartir en silencio. 

El baile tiene mucho de rito, como el amor, mucho de anticipo y de sorpresa, y el cuerpo se pone en juego, aunque supongo que los mejores bailarines lo que más ponen en juego es el corazón.


lunes, 24 de febrero de 2014

Haciendo las maletas

Siempre que la vida se me complica París me recibe como una perfecta y elegante anfitriona, dispone para mi una mesa impecable y me sirve un festín en hermosa porcelana de Limoges, champagne en brillantes copas de cristal de bohemia. Me dejo emborrachar, dejo que París me cure como ha hecho siempre, que sople su viento húmedo sobre mi corazón vaciándolo de palabras.

Hoy, caminando por las calles mojadas he deseado intensamente marchar, bajarme del tren en Austerlitz una fría mañana de primavera y caminar sin rumbo, perdida  en el gris elegante de la ciudad que adoro como a ninguna otra, la que adoraré aunque conozca todas las ciudades del mundo.

París es una fiesta que nos sigue aunque no tengamos ganas de fiesta.

Hoy deseo pasear a la orilla del Sena, sentarme en un café de la Ile Saint Louis, comprar cosas bonitas en Le Marais, extasiarme delante de Olympia en el Museo D'Orsay, fumar un cigarrillo en el Pont Neuf, deseo perderme sola por esas calles abiertas al cielo, esas calles que visten la lluvia, las nubes o el sol como modelos del alta costura.

Necesito París, sus mujeres elegantes, el acento de su gente en las terrazas, el césped perfecto de sus jardines, sus ventanas, sus tejados, la buhardilla de la última vez, la risa de mis sobrinos y la charla de mi prima, siempre añorando el sol en el paraíso.

Así qué voy a ir sacando un billete aunque sea en el Google Earth, cuando París me llama, mi vida no puede faltar a esa cita.



lunes, 17 de febrero de 2014

Sin gruñir jamás... sabrá cantar


En esa maravilla que es ver por primera vez una película en el cine, sonaron los acordes de Chim-Chim-Cher-ee y yo empecé a llorar como un loco. Toda la inocencia perdida a flor de piel.
Quería verla y lo he conseguido. Sabía que pasaría dos horas mágicas.
De pequeño vi Mary Poppins cientos de veces... Todavía hoy cuando la encuentro en algún canal o voy a casa de alguna amiga con niño no puedo evitar fijar mi atención en esta joya del cine.

Aquellos que no tengan un punto de sus sueños infantiles en esta niñera mágica se han perdido realmente muchas y maravillosas sensaciones. Esta historia es tremendamente británica hasta el punto de no ser Mary Poppins una niñera simpática (más bien, si se analiza con frialdad, es una mujer dura algo germana). En mi memoria hay cientos de imborrables recuerdos asociados a los personajes: la madre sufragista, las criadas, el policía, el perro, el hombre orquesta, el director del banco... Una película donde la gente al reír de verdad ¡vuela!!. Creo que la escena que mejor define lo que es Mary Poppins es esta: 

Amando como amo está película no podía dejar de ver "Buscando a Mr Banks", y por supuesto maravillado me encuentro. La historia esta basada en como Walt Disney intenta convencer a la autora de la novela para que le ceda los derechos. Ella es una mujer estirada, dura y cabezona que no acepta ningún planteamiento edulcorado: no quiere música, no quiere dibujos animados, no quiere boberías...
La realidad es que Walt Disney intentó durante 14 años que ella cediera estos derechos y solo ante una estrechez económica ella aceptó viajar a Los Ángeles para revisar un posible guión. Para cerciorarse de que todo estaba en orden impuso que se grabaran todas las reuniones y es a partir de estas cintas (conservadas por suerte) como se ha podido recrear esta película.
La ambientación impecable, el vestuario maravilloso... Para amantes del racionalismo frívolo de los 60 americano: sillas divinas, vestidos abalenciagados, lujo y nostalgia. Emma Thompson no puede estar mejor (la adoramos)... 
Tenía mis dudas sobre si esta historia daba para una película entretenida y lo da. La película es amable, divertida y sensible para los amantes de Mary Poppins... Ayuda a entender la dureza de los personajes de la película... Un buen guión que busca de manera freudiana en el pasado de la autora para entender su obstinación y el control que quiso ejercer sobre la producción.
En toda la complejidad del pulso entre los dos genios uno va reviviendo sus sueños gracias a las escenas en las que se deciden aspectos de la película: el vestuario, el mango del  paraguas, los escenarios... y sobre todo la música. Emocionan las escenas en las que el guionista (P.L. Travers) y los hermanos Sherman (músicos) componen los números musicales de la película. Estos personajes y otros secundarios como el chofer y las secretarias son deliciosos y tiernos. He encontrado este pequeño docu sobre los personajes que me ha encantado.


Sería injusto si no destacara que Tom Hanks está maravillo (aunque no sea santo de mi devoción)... Y por contra que Colin Farrel sobra estrepitosamente en esta película...

Si alguien se anima yo repito!!


lunes, 27 de enero de 2014

Una anécdota invernal sin ninguna importancia


Para hacer un efecto más multimedia os he puesto un tema que me chifla... así pues podéis dar al play antes de leer...

Hace poco paseando por la calle recogidas miraba descaradamente a la gente que me cruzaba con bastante desdén. Pensaba yo en mi escrutinio que la mayor parte de las personas no me interesan ni un ápice... Nada de ellos podría generar en mi ni la mínima curiosidad. 
Me encontraba en ese desaliño de llevar toda la mañana sin rumbo en un día nublado, buscando uno de esos regalos de compromiso que uno no tiene ilusión por hacer. Las calles, las tiendas y la gente me parecían feistas. Me sentía como una especie Holly Golightly: igual de sórdida que el resto de los mortales pero diferente a la humanidad en algo: querer ser especial. 
¿A donde quiero llegar? a que ese día estaba yo en el egocéntrico ejercicio de suponer que el 90% de la gente está vacía y es gris (y yo no)... Un Walking Dead de seres carentes de estilo o de hábitos que marquen una diferencia que provoquen mi curiosidad. 
El momento era tan aciago en mi ánimo que incluso al cruzarme con hombres que me resultaban realmente atractivos (por apolíneos o por dionisiacos) encontraba en ellos motivos para desecharlos: tiene la piel muy grasa, debe ser de aseo distraído, seguro que no se puede hablar con él ni siquiera sobre la delicadeza de los detalles... seguro que fuma y le huele el aliento... De todos es sabido que todas mis parejas han sido grandes fumadores y esto nunca me desenamoró pero aquel día todo era susceptible de censura... 
Entre estas bellas y cálidas reflexiones (que tanto dicen de mi encanto), en la esquina de la Casa de los patos divisé a un muchacho que retuvo mi atención y al que observe detenidamente (un vicio que cada vez disimulo menos). No era nada del otro del mundo: edad inconcreta entre 25 y 45 años, alto, delgado,  barbilampiño, con el pelo negro y ensortijado.  No llevaba nada en las manos. Vestía un pantalón vaquero, un abrigo de tres cuartos de paño gris cruzado y una gran bufanda de punto azul de Springfield (que yo también tengo).
El chico esperaba a alguien. Encendió un cigarrillo y mi circunstancial espíritu devorador de virtudes lo tiró al pozo de los seres grises aunque no dejé de observarlo. Estaba prácticamente a un metro de él y aunque no me interesaba ya, hice algo que había dejado de hacer hace mucho: me detuve a escasos centímetros de él y respiré profundamente.
Olía extraordinariamente bien... a perfume seco, suave y limpio. Era el olor de una persona que ha buscado con detenimiento una esencia que lo describa. Mientras me alejaba de él saboreé su olor y reflexioné sobre la importancia de este sentido. El olor de una persona es más importante a veces que su aspecto o su estilo... Aquel hombre, sin duda, era un señor más que interesante y nada gris.
En la esquina siguiente me volví para retener su aspecto pero ya no estaba. Por un instante pensé en retroceder para intentar localizarlo en alguna dirección y saber a quién esperaba (chica, chico, familia, grupo de amigos... o quizás esperaba a un desconocido... o incluso se fue por que el esperado no llegó). 
Pero no lo hice: me merecía la pena que aquel desconocido se quedara en mi memoria como aquel chico con buena pinta y edad inconcreta que olía tan bien...
Mientras continuaba caminando pensé que algún día compartiría esta experiencia con mi Famiglia di Malatesta... 

miércoles, 8 de enero de 2014

La maravillosa historia de Madame de Florian

En Estación diseño imparto la asignatura de Cultura del Diseño de Interiores dentro de Grado de Diseño de Interiores. Este tesoro es sin duda un perfecto argumento para una case de historia de la decoración...

En 1942 París dejó de ser una ciudad amable y romántica. Las casas de moda como Dior o Balenciga cerraron, los diseñadores gráficos (Cassandre, Erté, Carlú...) se exiliaron a Estados Unidos  y muchos parisinos abandonaron el continente en busca de un futuro más alentador en América. Dicen los cronistas que la ciudad nunca ha recobrado la luz dorada y la riqueza de aquellos felices años en el que parecía que nada malo puede ocurrir en París.
Marthe de Florian abandonó París ante la invasión alemana y se refugió en el sur del país en busca de una vida tranquila. Cerró su precioso apartamento de Pigalle (cerca de la Opera Gardnier) dejándolo tal y como ella lo había vivido. Sin duda pensaba volver algún día, ya que hasta su muerte continuó pagando el alquiler; pero nunca regresó.  
Aquella puerta, en aquel señorial edificio, quedó cerrada durante 60 años sin que nadie se percatase de que el interior de aquel piso permanecía congelado desde 1942... Tras la muerte de Madame de Florian, fruto del inventario judicial de sus vienes, ha aparecido esta joya en el estado en el que ella lo dejó al huir precipitadamente.
¿Quién era Marthe de Florian?. Además de actriz de profesión sabemos  esta mujer fue una presencia habitual de los círculos intelectuales parisinos. Entre sus amantes Georges Clemenceau (primer ministro Francés 1917-1920), y el fabuloso pintor Giovani Boldoni cuyas cartas continúan entre los documentos que quedaron allí olvidados. Testimonio de este amor es un maravilloso retrato de nuestra protagonista que Boldoni que aun colgaba de las paredes del salón (recientemente subastado batiendo el récord de este pintor). 
Un exótico hallazgo que retrata aquella sociedad caprichosa del Art Decó, donde se mezclan obras de arte, muebles del XIX, peluches y animales disecados. Estas imágenes hablan por si solas... Un nostálgico viaje al pasado que hemos tenido la suerte de reencontrar para poder soñar con aquel luminoso París... ¿Quién no ha soñado alguna vez una vida como la de esta mujer?






martes, 31 de diciembre de 2013

FELIZ AÑO NUEVO


Con zapatos brillantes, deslizándome por las relucientes baldosas, un dos tres, un dos tres... apago todas y cada una de las luces de este 2013, murmurando no...

o si....

Cierro ese extraño salón de baile que ha sido el viejo año y salgo a la noche fría, deseo un desayuno a ritmo de vals vienés tras una fiesta en la que vestida de negro, me encomiendo  a Blake Edwards.

Espero cantar y reír en idiomas desconocidos, con un escritor francés, una misteriosa dama brasileña, mis Antonios queridos y  los locos a cuyos brazos me lanzo siempre que la vida se me pone difícil, encontrando refugio, sorpresa, arte, locura e impulso para lanzarme a encender las luces de un nuevo año en el que seguiré bailando con zapatos brillantes y una nueva sonrisa acompañada por todos vosotros. Os quiero y os deseo a todos un FELIZ AÑO NUEVO.



En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.

Este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.

Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.

En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados.
Hay frescas guirnaldas de llanto.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.

Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals del "Te quiero siempre".

En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orilla tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.


lunes, 16 de diciembre de 2013

Opaca resaca




"De futuros espectros
Nosotros somos la triste opacidad"



Al final de nuestra reunión del sábado sonó esta frase  como una advertencia, la máxima amarga en que desembocó nuestro festivo carpe diem, el punto final a nuestra inocente bacanal de emociones.

Somos opacos, de materia sombría y no dejamos pasar la luz.

Pero ¿Y reflejarla? ¿Y vestir una silueta luminosa en el juego de un contraluz?

Cazar el instante dorado y devorarlo en eso ha de consistir la vida.

Como incansables zapadores rodeados de minas de confeti, el sábado estallamos una y otra vez en carcajadas, lagrimas y abrazos.

Las palabras y  la música nos colmaron, y el sol a través de la ventana, por un instante, nos dotó de una extraña transparencia. Como el dulce pecho de E.T. vimos brillar nuestros corazones de futuros espectros.

Es una difícil resaca recomponerse cuando la felicidad nos deja tan deshechos, volver al silencio tras la risa, o a la búsqueda tras el encuentro. 

Atesoremos nuestra alegría y nuestro amor, será dulce vagar si podemos volver a esos instantes.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Curso de Moda en Granada: resultados

Aquí os dejo una selección de los trabajos que han hecho los alumnos del curso de moda de Estación Diseño. Estudios que llevan poco tiempo en Granada pero que han supuesto que Yolanda Poveda sea la ganadora de la pasarela Fortuny y Roberto Caro quede tercero... Más allá de los premios: que grandes y preciosos trabajos. Que orgulloso me encuentro. Podéis verlo todo el portafolio de la escuela:
http://www.estaciondiseno.es/trabajos






martes, 29 de octubre de 2013

Cuando ya no esperas nada

Supongo que cuando ya no esperas nada de algo es cuando te acercas de manera más pura a su realidad.
Después de ¿cinco años? desde que se estrenó Agora, hoy la he visto por que he decidido que es un documento perfecto para los alumnos de Historia del arte. Con ella pueden entender qué es la Biblioteca de Alejandría, el problema de la filosofía y la religión y la transición del mundo antiguo al medievo...
En su momento me gustó parcialmente. Quizás esperaba demasiado... quizás esperaba otra cosa... o tal vez iba contaminado por la acusación de "excesivo" que llevo todo el rodaje desde sus inicios.

Ahora me quedo boquiabierto... Una película perfecta, deliciosa, redonda... Tremendamente hermosa. No falta detalle estético ni narrativo.

El retrato de Hipatia y del resto de personajes me parece comparable a Espartaco, cada pequeña historia es digna de reseña. El amor, la amistad, la pureza, la integridad, la lealtad, la firmeza, la honestidad, la ambición... todo está retratado con una sutileza que no soy capaz de describir...

Sirva esta reseña para que no hicimos en su día. Alejandro Amenabar es GRANDE GRANDE GRANDE (como diría Mina) y la actriz debería haber obtenido muchos más reconocimientos por algo tan redondo y grande. El personaje me ha resultado muy cercano a nuestra querida amiga
microinyectadora... Veo tanto de ella en Hipatia...
Os recomiendo a todos que volváis a verla tranquilamente... vais a disfrutar de una película de verdad... Y que luego hablemos de ella...

viernes, 13 de septiembre de 2013

Cada huella va encontrando su arena

Yo pondría esta canción para leer mi post: Gracias de Amara Portuondo
 Ay que nervioso estoy hoy... Y pienso en los nervios de mi novia ahijada monja novicia cartesiana chochopona hoja de adelfa Dorothy Bravy... (y algún nombre me dejo en el camino).

Queda muy poco... tan poco queda que da miedo... Queda tan poco que la cuesta cada vez parece más empinada y angosta: pero es un efecto óptico. Algunos conocéis la anécdota pero la resumo: En París, por tener un bono, entramos en el arco del triunfo (si es gratis hay que entrar). Aquello era una pequeña escalera de caracol sin fin donde mi barrigona iba tocando con las paredes todo el rato. No se sabía cuando terminaba y subíamos subíamos subíamos... Y yo agotada, muerta, DESAHUCIADA... Y sin poder bajar por que venían cientos de turistas detrás... Me acordé en el camino de los muertos del francés que diseñó el arco, en los de Napoleón, en los de Edith Piaf, Segolen Royal, Brigitte Bardot, Grou, Luís XIV, Luis XV, la emperatriz Eugenia, Dalida, Norma Duval, y de cualquiera que tenga la letra F en su nombre... De pronto una puertecita cerrada pero con el suficiente alféizar para que yo me dejara caer agonizante. Así lo hice con gran esfuerzo por la estrechez (mientras imaginaba como llegarían a mi los del SAMUR gabacho para sacarme de allí). Y al poner mi culona en la fría piedra francesa reparé en que a cinco peldaños de la puerta estaba el final de la escalera y tras otra puerta se veía una luz infinita (¿había muerto y era la famosa puerta al final del túnel?). Tres escalones y de pronto: TODO PARÍS a nuestros pies... Y me reconcilié con los franceses (menos con Brigitte Bardot), me puse a dieta efimeramente y entendí que el sufrimiento había merecido la pena...

El esfuerzo por el trabajo siempre merece la pena. Han sido muchos años de camino pero el trabajo está bien hecho y mi amiga a punto de saltar hacia una deseadísima nueva etapa de su vida. En el fondo creo que todos cerramos una etapa en esta entrega.

Me siento muy orgulloso de que hayas llegado hasta aquí. El fin de semana que te queda probablemente será maratoniano y estará lleno de tentaciones y de hartazgos. No me imagino yo ya en esa intensidad a mis años, pero estos días infernales son esos tres escalones que me quedaban para ver todo París.

Animo!!!!! Te he hecho una lista para trabajar estos días... Es una lista caprichosa y sin criterio (como yo)... heterogénea y exótica (como nosotras)... cambiante e insospechada (como tú)... pero puro amor de madre (como el que yo siento por ti)...  ANIMOOOOOOOO
PD: Nunca volveré a subir al arco del triunfo...

martes, 3 de septiembre de 2013

Resultados

Aquí os dejo los resultados del curso de moda en Granada de Antonio Alvarado. Son los primeros diseños que salen de la escuela. ¿qué os parecen?







viernes, 23 de agosto de 2013

Una pequeña nostalgia de verano


No volvería al pasado. No querría vivir de nuevo ningún periodo de mi pasado por que me gusto como soy y donde estoy. Reflexionando sobre esto en voz alta con mis cuñadas la semana pasada redescubrí cierta nostalgia sobre la que había reflexionado en otros momentos de mi vida.

Me encantaría volver a vivir muchas primeras veces... y no me refiero al sexo (aunque os parezca extraño he olvidado mi primera vez). Me produce cierta melancolía saber que no volveré a sentir la maravilla de descubrir cosas que son para mi perfectas.

El domingo, conduciendo de regreso a casa, de noche decidimos escuchar a Serrat. Se me sigue encogiendo el corazón y lloro al escuchar ciertas palabras en esas perfectas melodías... Daría lo que fuera por escuchar por primera vez Una balada en otoño... Me gustaría sentir muchas canciones por primera vez: Lía, Hoy ten miedo de mi, Aguas de Marzo, Sea, The windmils, I will wait for you, Yesterday, Moon River, Volare, Ne me quitte pas, Procuro Olvidarte, Dicen, Telephone Song, Ellas cantan para mi, Punto de Partida, Esquadros, Come Sinfonía, Dulces favores, Ojalá, Emboscados... Todas siguen siendo perfectas pero ¿y descubrirlas?. ¿Y escuchar por primera vez la voz de Ismael Serrano o de Maria Dolores Pradera? Que maravilla descubrir de pronto a Olga Cerpa, Amancio Prada, Dulce Pontes... a Mina, a Chavela, a Sarah Vauhgan... Esas voces inseparables de mi día a día.

Sigo disfrutando el paseo por la Alhambra pero ¿como sería no haber visto jamás como la vegetación de estuco trepa como enredadera por las paredes del cuarto dorado?. ¿Qué debe sentir el visitante que por primera se baña en la inmensa belleza de Salón de Reyes?...

¿Os imagináis no haber visto nunca Eva al desnudo ? Ver ciertas películas por primera vez es impagable. Descubrir un final inesperado... No saber si un protagonista es malo o bueno... ¿quién es el asesino del Oriente Expres?¿podrá más el recuerdo de Rebecca que la candidez de la protagonista?¿llegará Laszló Almásy a salvar a su amada? ¿superará Marisa Paredes el abandono de su marido?... La flor de mi secreto: Ella camina desahuciada de si misma por entre una multitud de manifestantes y de pronto esta en los brazos de su amigo, y sabe que puede dejarse caer por que el la protegerá siempre... Y el viento levanta las hojas hacia el cielo mientras suenan unos acordes de piano: amor... yo sé que quieres llevarte mi ilusión... ¿Os lo imagináis por primera vez?

La primera vez que escuchas como afina una orquesta: ese sonido indefinible y mágico que evoca millones de comienzos... Y sube el telón y allí están los actores que caminan vestidos de época y cantan como siempre escuchaste en los discos... Y nunca pudiste imaginar tanta fuerza y tanta magia que vuela por la sala... Y esto por primera vez...

El primer libro... Tener la sensación de que la historia termina y tú no quieres separarte de ella ni de sus protagonistas... No querer terminar pero ansiar el desenlace...Y cerrarlo al final y tumbarte con el libro en la mano y te invade una sensación indescriptiblemente melancólica.

Y mil cosas más que haría por primera vez... Leer por primera vez a "Ensayo sobre la ceguera", cantar afinadamente en un coro, actuar ante público de verdad, comer japonés, comprar un mac, pasear en navidad por la Carrera de la Virgen, ver una procesión, dar clase... París

Por no hablar de descubrir a alguien: Volvería a ver a Auri con su uniforme del colegio en las clases del conservatorio, adoraría ver a Loli presentándose como Agatha en el escenario de Santo Domingo, querría vivir el primer Kiriki con Bola en el Ocaña... Los primeros ejercicios junto a Penelope en el Teatro... La primera vez que vi a Kiko sentado en aquella cafetería de Barcelona... Me encantaría volver a vivir el primer encuentro con tanta gente a la que quiero.

Hay muchas cosas que no volveré a vivir nunca. Pero no es menos cierto que Mina sigue cantando, que aun no he ido a Florencia, que me quedan películas de Billy Wilder por ver... Que se siguen haciendo discos nuevos, se graban películas... Me queda mucho por descubrir y esas sensaciones no han muerto. Hace poco, por ejemplo, lloré por primera vez con la canción Oro Santo...

Si habéis llegado hasta aquí, os pido disculpas por esta tonta nostalgia de verano... Y os animo a que enumeréis cosas que os gustaría volver a hacer.

Para terminar, volviendo a Serrat... ¿Como sería escuchar por primera vez aquello de:

Crucé por la niñez imitando a mi hermano.
Descerrajando el viento y apedreando al sol.
Mi madre crió canas
pespunteando pijamas,
mi padre se hizo viejo
sin mirarse al espejo,
y mi hermano se fue
de casa, por primera vez.
Y ¿dónde, dónde fue mi niñez??

miércoles, 17 de julio de 2013

Capitulo Final

Habían pasado dos semanas.
El sol del atardecer le impedía ver más allá de la dorada y deslumbrante masa de espigas al borde del camino.
Migo caminaba junto a ella feliz y risueño. Al contrario que otros perros con los que se cruzaban que iban y venían oliendo aquí y allí.
Se le repetía a menudo la escena que encontraron en aquella casa de Santa Fe. 

...Al entrar Alvaro llamo a sus hijos que bajaron las escaleras sin saber lo que iban a encontrarse. Uno de ellos, más pequeño, abrazó al perro y el otro, que era un adolescente de unos 14 años, se quedó sentado en la escalera llorando. 
Su padre lo abrazó.
-Te prometí que volveríamos a verlo. Ahora Kity tiene otra casa y otros dueños con los que es feliz-...


La escena seguía emocionándole.

Llegaron a la puerta de la casa de Alvaro. Abrió su mujer.

-¿Ya estáis de vuelta?-
-Si, ha sido un paseo precioso. Gracias por dejarme pasear con él de vez en cuando. Es terapéutico para mi.-

Migo-kity entro corriendo en su casa en busca de los niños como si nunca se hubiese ido de allí. Los terrible años que pasó desde que lo robaron hasta que regresó parecían no existir para él.

"Que suerte amigo"... se dijo envidiando la sana felicidad del animal mientras conducía de regreso a casa. 


martes, 9 de julio de 2013

La historia de "Migo". Capítulo X

-Bueno. Antes que nada me presentaré: me llamo Álvaro y vivo aquí, en Santa Fe. Hace tres años que me robaron a este perro. Estaba en la terraza de casa, como siempre, y cuando me quise dar cuenta se lo habían llevado. Estoy seguro de que es él; está muy delgado... pero es él.-

Sintió una inmesa alegría por aquel reencuentro pero a su vez la invadió una irreprimible tristeza.

-Lo encontramos hace un par de semanas en una carretera al borde de la muerte. A mi no me gustan los perros pero me sentí obligada y he intentado buscarle una casa pero no ha habido manera. Al final he decidido quedármelo, y eso que a mi no me gustan los perros.-

Su chico la miró violentamente. Parecía decir: no hace falta que des tantas explicaciones.

-Entiendo perfectamente que no deseen devolverme al perro. Es un animal maravilloso. Y se ve que él les quiere... Estoy contento de saber que sigue vivo.-

-Marisa ha meditado mucho la adopción y estamos felices con él, pero podría usted visitarlo cuando quiera.-

-Se lo agradezco. Solo me gustaría pedirles un pequeño favor ¿podríamos llevarlo a mi casa? vivo aquí cerca...-

lunes, 8 de julio de 2013

La historia de "Migo". Capítulo IX

De mirar a Migo paso a mirarlos a ellos.

Todo esto había ocurrido sin quitarse el casco.  ¿Quién era aquel hombre?.

-Perdone ¿le ocurre algo?.- Alcanzó a decir. El hombre sin pedir permiso se sentó junto a ellos.

-Disculpen, sé que esto le estará resultando tan violento como a mi.- Se quitó el casco lentamente. Tendría unos 50 años y estaba sudoroso. - ¿Este perro es vuestro?.-

-Es nuestro desde hace unos días.-

-Bueno. Lamento decirles que este perro es mío.-

viernes, 5 de julio de 2013

La historia de "Migo". Capítulo VIII

Después de comprar las todo el kit de dueña de perro entraron en el pueblo para desayunar en una terraza.

Migo sabía andar sin correa. Estaba sentado como a un metro de ellos.

Hacía un sol maravilloso. Un día familiar...  Parecía que llevaban juntos muchos años.

Un hombre paró una gran moto en la calle, a unos cinco metros de ellos. Se bajo rápido sin quitar las llaves del contacto y camino firmemente hacia la mesa donde estaban. No se había quitado el casco.

Se paró ante el perro. El gesto corporal era tenso. Como de enfado.

Ante su estupefacción, estuvo unos minutos mirando al perro. Migo bajo las orejas y se humilló tumbándose con un gesto que no le había visto nunca. No sabía bien qué estaba ocurriendo.

jueves, 4 de julio de 2013

La historia de "Migo". Capítulo VII

De nuevo viernes.
Había preguntado a alguna gente si querían adoptar un perro.
Un par de alumnos se interesaron pero a ella no le parecían idóneos para "Migo".

Durante el almuerzo su pareja le dijo:

-Has decidido quedarte con el perro, pero tú aun no lo sabes.-

Y era verdad. No hacía falta hablar más.

Migo la miraba bajo la mesa.

Los tres sabían de qué hablaban.

-Mañana te llevo a una tienda de Santa Fe que conozco y compramos una cama, un comedero y lo que haga falta...-

No quería un perro, pero Migo no era un perro cualquiera.

martes, 2 de julio de 2013

La historia de "Migo". Capítulo VI

Tampoco pudo ser el segundo intento. A su compañero le había encantado "Migo" pero, al llevarlo a casa, resulto irreconciliable con su gata.
Era sábado. Hasta el lunes no volvería a la facultad. Si durante la semana siguiente no conseguía que alguien adoptara al perro lo llevaría a un refugio. A ella NO LE GUSTABAN LOS PERROS.
No quería estar enganchada y comprometida a un animal...

Se echó en el sofá. Puso una película de esas dramáticas basadas en hechos reales. Le costó dormirse, todo lo contrario que Migo que hasta roncaba tumbado en su mantita de la cocina.

Cuando se despertó notó el peso de Migo sobre su costado. Desprendía una energía que nunca había sentido y entendió que el perro se sentía bien y protegido.

Notó una alerta en su interior pero volvió a quedarse cómodamente dormida.
Foto real de Migo y Marisa